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Peritaje forense que puede cambiar tu defensa

Peritaje forense que puede cambiar tu defensa

Foto del escritor: marcelo merino aravena
marcelo merino aravena
3 oct
5 min de lectura

Una imputación puede avanzar por un informe que parece definitivo: una muestra, una declaración, un celular incautado, una lesión o una sustancia encontrada en un procedimiento. Pero un peritaje forense no es una verdad automática. Si fue mal obtenido, analizado sin método suficiente o interpretado fuera de contexto, puede contener errores capaces de afectar tu libertad, tu reputación y el futuro de tu familia.

Frente a una denuncia, una detención o una formalización, no basta con negar los hechos. La defensa penal debe revisar cómo se obtuvo la prueba, quién la manipuló, qué método se aplicó y si las conclusiones realmente permiten sostener una acusación. Cada minuto cuenta: hay evidencias que se deterioran, registros que se sobrescriben y diligencias que deben solicitarse antes de que sea demasiado tarde.

Qué es un peritaje forense en una causa penal

El peritaje forense es el análisis técnico realizado por un especialista sobre elementos relevantes para una investigación penal. Su finalidad es aportar una conclusión basada en conocimientos científicos, médicos, psicológicos, contables, informáticos o criminalísticos que un tribunal no está obligado a conocer por sí solo.

En Chile, la Fiscalía suele presentar informes elaborados por policías, laboratorios, médicos u otros expertos para respaldar su teoría del caso. Sin embargo, que un informe figure en la carpeta investigativa no lo vuelve incuestionable. La defensa tiene el derecho y el deber de estudiar sus fundamentos, contrastarlo con los antecedentes disponibles y, cuando corresponde, encargar un análisis independiente.

La pregunta central no es solo qué dice el perito. También importa cómo llegó a esa conclusión, qué antecedentes revisó, cuáles omitió, qué margen de error reconoce su disciplina y si su explicación resiste un contrainterrogatorio serio en juicio oral.

Cuándo un peritaje forense puede ser decisivo

El valor de una pericia depende del delito investigado y de la prueba existente. En causas por delitos sexuales, por ejemplo, una evaluación psicológica o médico legal debe ser examinada con extremo rigor. Una conclusión sobre afectación emocional no prueba, por sí misma, la ocurrencia de un hecho ni identifica automáticamente a un autor. La metodología, las entrevistas, los antecedentes previos y la forma en que se formula cada inferencia pueden ser determinantes.

En investigaciones por drogas, el foco puede estar en el peso, pureza y naturaleza de la sustancia, pero también en la legalidad de la incautación y en la cadena de custodia. No es un detalle menor saber si la evidencia fue correctamente sellada, rotulada, trasladada y registrada desde su hallazgo hasta el laboratorio. Una ruptura o inconsistencia no siempre elimina la prueba, pero puede debilitar gravemente su confiabilidad.

En delitos de lesiones, homicidio o riñas, las pericias médico legales, balísticas y de sitio del suceso permiten discutir aspectos críticos: mecanismo de producción de una lesión, distancia de un disparo, compatibilidad entre una versión y las huellas físicas, o momento probable de una muerte. Las conclusiones periciales deben distinguir entre lo que está científicamente demostrado y lo que solo constituye una hipótesis.

En estafas, apropiaciones indebidas, fraude tributario y otros delitos económicos, una auditoría o pericia contable puede definir si existe realmente perjuicio, engaño, dolo o simplemente un conflicto comercial mal llevado al ámbito penal. Cifras sin contexto, movimientos bancarios aislados y documentos interpretados de manera parcial pueden construir una apariencia de responsabilidad que exige una respuesta técnica.

También ocurre en causas de robos, conducción en estado de ebriedad y evidencia digital. Una cámara puede tener baja resolución; un informe alcohotest puede requerir revisión de su procedimiento; un mensaje extraído de un teléfono puede estar incompleto o carecer de contexto. La tecnología aporta antecedentes, pero no reemplaza el análisis crítico.

La cadena de custodia no es un trámite

La cadena de custodia es el registro que permite seguir la evidencia desde que fue encontrada hasta que se analiza o exhibe en juicio. Debe permitir identificar qué objeto se incautó, en qué estado estaba, quién lo recibió, dónde se guardó y qué intervención se realizó sobre él.

Cuando faltan registros, hay fechas contradictorias, sellos deteriorados o una descripción imprecisa del elemento incautado, la defensa debe investigarlo. El problema no consiste en buscar formalidades vacías. Se trata de responder una pregunta esencial: ¿puede el tribunal tener certeza de que la evidencia analizada es la misma que fue levantada en el procedimiento y que no fue contaminada, alterada o confundida?

No toda irregularidad produce el mismo efecto. A veces permite cuestionar el peso de la prueba; en otros casos, puede abrir una discusión sobre su exclusión si existe una vulneración de garantías. La estrategia depende de los antecedentes concretos, del momento procesal y del impacto real que la falla tiene en la acusación.

Cómo se construye una defensa apoyada en pericias

Una defensa técnica no espera al juicio para leer un informe pericial. Desde las primeras diligencias se revisa la legalidad de la detención, el parte policial, las declaraciones, las actas de incautación, los registros audiovisuales y la carpeta investigativa. Luego se identifica qué pericias fortalecen a la Fiscalía y cuáles podrían esclarecer elementos favorables al imputado.

En algunos casos, la mejor decisión es solicitar diligencias específicas: una nueva revisión de cámaras, levantamiento de geolocalización, análisis de comunicaciones, examen médico complementario, reconstitución de hechos o pericia contable. En otros, será necesario trabajar con un perito de parte que pueda revisar el informe fiscal, detectar falencias metodológicas y explicar al tribunal una conclusión alternativa fundada.

La pericia de parte no debe ser un documento encargado para confirmar una versión a cualquier costo. Su credibilidad depende de su independencia técnica, de la calidad del material revisado y de que sus conclusiones puedan ser explicadas de forma clara. Un informe débil o exagerado puede perjudicar la estrategia. Por eso, la selección del especialista y la coordinación con el abogado penalista son decisiones relevantes.

El informe no reemplaza el juicio oral

Un peritaje puede parecer contundente en papel y perder fuerza cuando el experto debe declarar. En juicio, la defensa puede preguntar por el método usado, las limitaciones de la disciplina, la falta de antecedentes considerados, los protocolos incumplidos y las afirmaciones que exceden lo que los datos permiten concluir.

El objetivo no es desacreditar a un perito por su profesión. Es exigir que toda opinión presentada contra una persona sea comprobable, coherente y proporcional a la gravedad de la acusación. La presunción de inocencia exige prueba suficiente, no impresiones técnicas presentadas como certezas absolutas.

Qué hacer si una pericia te involucra

Si te informan que existe una pericia en tu contra, evita explicar los hechos de manera improvisada ante policías, terceros o redes sociales. Una declaración mal planteada puede transformarse en un antecedente difícil de revertir. Pide conocer tu situación procesal y busca asesoría penal inmediata antes de prestar declaración o aceptar una salida que no comprendes.

Conserva documentos, conversaciones, comprobantes, registros de ubicación y cualquier antecedente que pueda verificarse. No borres mensajes, no alteres dispositivos y no intentes contactar a denunciantes, testigos o funcionarios para influir en sus declaraciones. Además de agravar el problema, esas decisiones pueden afectar una defensa legítima.

Un abogado penalista debe evaluar con rapidez si corresponde solicitar diligencias, preservar evidencia favorable, cuestionar un procedimiento policial o preparar una revisión pericial. En causas complejas, la coordinación entre litigación penal, psicología forense, criminología, medicina legal, informática y análisis documental puede marcar una diferencia real.

Tu defensa no debe descansar en la esperanza de que la Fiscalía se equivoque por sí sola. Exige revisión técnica, actuación oportuna y una estrategia que proteja tu libertad desde el primer momento. Si una pericia amenaza tu futuro, busca una evaluación confidencial de inmediato: entender la prueba es el primer paso para poder enfrentarla.

 
 
 

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Preguntas frecuentes sobre nuestra defensa penal

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¿Quién lidera la defensa penal en este estudio jurídico?

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